Si bien el asado es argentino —o rioplatense, para no dejar afuera a los hermanos uruguayos—, al menos en nuestra concepción, lo cierto es que a los yanquis también tienen su barbacoa.Y se diga lo que se diga, no se puede negar que, a veces, tienen lo suyo.
En este caso, un tal Trent Whatley armó su parrilla, o barbacoa, con un motor V8 de una Chevy, como se aprecia en la foto. Aquí un par de imágenes más del invento:
